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Piscina, piscina

Numerosos cambios van teniendo lugar en Cuba a partir de la aplicación, por parte del gobierno, de medidas de liberalización de la economía. Quizás estos cambios no se suceden con la premura que todos deseamos, y más de una persona los miran con cierto escepticismo, pero lo que no puede negarse es que una parte importante de la economía se mueve lentamente sobre nuevos carriles inimaginables algunos años atrás.

La incentivación del sector privado de la economía, lo que aquí ha dado en llamarse “trabajo por cuenta propia”, ha traído beneficios a más de un ciudadano, sin mencionar el Estado, el cual recibe inapreciables ganancias por concepto de ingresos fiscales y, a la vez, ha encontrado la vía para deshacerse del pesado fardo que constituye el exceso de personal alistado a las nóminas salariales  oficiales.    

No obstante, no se puede afirmar que las cosas en este ámbito transcurren libres de contradicciones, y que los “cuentapropistas” se sienten cómodos con las reglas del juego, sobre todo las fiscales, las cuales son consideradas demasiado onerosas. El gobierno, por su parte, considera que hace lo correcto al aplicar la política aprobada en el sexto congreso del Partido, la cual se opone al enriquecimiento desmedido de un sector de la población y vela por una redistribución más equitativa de la riqueza.

A pesar de los intentos por evitar el distanciamiento entre unos y otros ciudadanos, la realidad es que el mosaico social del país ha ido cambiando, y aquel idealismo romántico de la sociedad igualitaria, afortunadamente va pasando a la historia.




Como ya he dicho, no todo va sobre mantequilla en este sector de la economía. Son muchos los refunfuños de los “cuentapropistas”, no solo por los gravámenes, sino también por el  pobre aseguramiento de materia prima y servicios para la actividad que desempeñan, o porque consideran que en ocasiones el Estado no ha sido totalmente transparente, como en el  asunto -que tantas ronchas ha levantado- de la suspensión de la licencia para la venta de ropas importadas.

 A pesar de los desencuentros, es un hecho innegable que estos nuevos emprendedores han comenzado a diferenciarse de sus compatriotas en cuanto a ingresos recibidos y elevación de su nivel de vida. Es obvio que cuando se poseen ingresos abundantes, el nivel y las opciones de consumo, así como las proyecciones de los ciudadanos cambian invariablemente. De inmediato empiezan a surgir iniciativas, y por primera vez se comienza a soñar en proyectos factibles de realizar.

Una modalidad surgida al calor de estas medidas, y también al calor, cada vez más intenso del clima de nuestro país, es la construcción de piscinas privadas en fincas o en patios en  los pueblos alrededor de la capital.

Siempre he pensado, dejando a un lado nuestro natural chovinismo -que a la larga es una gran comemierdería-, que  los cubanos hemos sobrevivido durante tantos años a carencias materiales y desconciertos ideológicos y espirituales, gracias a nuestra enjundia creativa, al convencimiento, en ocasiones ingenuo, de que mañana será mucho mejor que hoy, y que la solución de nuestros problemas está a la vuelta de la esquina.

El tema que les presento ejemplifica la búsqueda incesante de los cubanos de ese imaginario filón que aparece y desaparece de nuestra vista como el pañuelo entre las manos del ilusionista.

P08-09-14_11-57[1]Todo comenzó, quizás, de manera natural, cuando a alguien con algunos recursos excedentes, provenientes, digamos, de la comercialización de productos agrícolas, se le ocurrió fabricar un modesto estanque en el patio de su casa para el justo y solaz disfrute de la familia y algunos amigos. Contrató una excavadora de alguna granja estatal cercana, cuando no utilizó la propia, porque hay que ver a dónde fue a parar parte de la chatarra agrícola de la época soviética, sí no a las fincas privadas. Una vez abierto el hoyo, este fue cementado e impermeabilizado. Recibió una mano de pintura azul y ¡plaf!  ¡A zambullirseeee!

Esta inteligente iniciativa respondería a la expectativa y el deseo de cualquier familia cubana, que siempre han tenido bien claro  la diferencia entre una casa y una casa con piscina. Pero, dado que mis compatriotas son insaciables, inconformes, irrazonables e impredecibles; y se sienten perseguidos por el síndrome del caballo grande, se fueron por más, y aquel humilde proyecto se multiplicó.

Se amplió  el tamaño del estanque, se acondicionaron las áreas aledañas con baños, parrilladas, refrigerador y pantry para preparar comidas y se emperifolló la alberca acudiendo al patrón estético tan de moda en nuestro país por estos días. Aparecieron  ranitas verdes y delfines grises de cemento con surtidores de agua a través de la boca, flamencos rosados apoyados en una sola pata, gnomos y hongos gigantes de colores brillantes, barandas, escaleras, pasarelas y hasta un túnel de deslizamiento -remedo de tobogán criollo-, utilizando un trozo de tubo plástico de acueducto.  

Para los cubanos que habitan los pueblos rurales cercanos a la capital,  que antes se consideraban Habana campo, y hoy se agrupan en dos provincias colindantes: Artemisa y Mayabeque, hacer una excursión familiar a las playas del Este en las condiciones generales actuales de nuestro país, y en particular las relacionadas con el transporte público, se convierte en una pesadilla (Ver en este sitio la estampa Hay sol bueno y mar de espuma…) y en un gasto excesivo de dinero.

Con el surgimiento de esta modalidad de esparcimiento a pocas cuadras de la casa, estos afortunados cubanos se sienten muy felices, aunque no más que el dueño de la piscina por lo que ésta le reporta en beneficios.

El alquiler por el uso de la piscina y sus instalaciones es de 40.00  CUC, en un horario de diez de la mañana a siete de la noche. Esto parecería demasiado caro si se toma en consideración que esa suma es igual a 960.00 pesos, casi dos meses de salario de muchos profesionales. Lo que hace más atractiva la oferta radica en el hecho de que el contratista puede llevar consigo un número indeterminado de  personas –hay piscinas que admiten hasta cien-  y por lo tanto los gastos se diluyen entre tanta gente.

Hay otras modalidades mucho más caras –VIP-, que llegan a 100.00 CUC, y que  incluyen almuerzo criollo  a base de lechón asado en parrilla, acompañado del resto de los exquisitos platos de la mesa campesina. Pero esta opción está destinada a familias de alto standing provenientes de la capital, principalmente miembros del cuerpo diplomático extranjero, artistas, deportistas, trabajadores de firmas extranjeras etc., que prefieren  pasar un día de campo en el remanso de paz de una piscina privada a asistir a una playa abarrotada de gente en la costa norte de la isla.

Como el negocio hasta ahora muestra vida saludable, se han introducido otras ofertas, como la celebración de fiestas de Quince, o rimbombantes cumpleaños con orquesta de  mariachis cantando Las Mañanitas. Asiduos clientes son también los compatriotas de Hialeah, los cuales se llevan a medio pueblo a la piscina, para hacerles ver lo acertada de la decisión de  haberse avecinado en aquella ciudad.




Ahora bien, que nadie piense que alquilar un día de piscina es tarea fácil. Existen listas de reservas que se conforman con muchos meses de antelación, las cuales  incluyen  todos los días de la semana, con mayor presión en el periodo de mayo a septiembre.     

Y es que la ciudadanía de la Cuba interior, más que la de la capital, dispone de escasas opciones recreativas. Hay que sufrir un domingo de tedio en uno de estos pueblos fantasmas para comprender de qué estamos hablando. Los pueblos rurales antiguamente, y no me remonto a la época antes del año de 1959, contaban con uno o más cines, círculo social o “sociedad”, que era como se le llamaba. Los fines de semana se organizaban bailables, ferias  u otras actividades  recreacionales para los pobladores. Por desidia o irresponsabilidad estas instituciones fueron desapareciendo y solo a duras penas se logra mantener algún espacio recreativo en un destartalado local para dar albergue a un grupo de reguetoneros de tercera categoría un sábado en la noche.

Por lo tanto, una iniciativa como la de las piscinas recibe el aplauso de todos.

100_6216Probablemente a estas alturas, algún lector se haya preguntado: ¿Y es que el Estado lo permite? No pienso que lo permitirá cuando se entere. Cuba sigue siendo un país donde la prohibición es la regla y no la excepción. Por otra parte, no recuerdo haber leído en la lista de actividades económicas autorizadas, nada parecido a arrendamiento de piscinas.

Estoy casi convencido que cuando conozcan que hay cubanos que ingresan miles de CUC anualmente por este negocito sin aportar nada al fisco, se apresurarán a involucrar a la agencia de Medio Ambiente, el ministerio de la Agricultura y el instituto de Planificación Física para que redacten una resolución prohibitiva. Alegarán el derroche de agua, pese a que la mayoría de estas piscinas se surten de pozos abiertos en las fincas  privadas; la contaminación de los suelos por el cloro o cualquier otro subterfugio traído por los pelos.

Sin ser agorero, no dejo de pensar que llegará el día en que se presentará un inspector estatal a multar a los dueños; les darán un plazo para desmontar las ranitas, los enanos y los delfines y les aconsejarán utilizar el estanque para otros propósitos. En tal escenario, al compungido propietario no le quedará otra opción que rellenar su alberca de tierra y hacer un cantero gigante para sembrar acelgas, zanahorias y lechugas.

A los infelices pobladores no les quedará otro recurso que pensar en aquel refrán tan español y tan conformista, al que los cubanos nos hemos agarrao con las uñas durante años: “Mientras el palo va y viene… el cuerpo se solaza”.         

2 thoughts on “Piscina, piscina

  1. La actividad está permitida y yo me alquilado en varias casas en playas del Este. Algunas no están al alcance del cubano pero otras sí. Pueden ver tremendas casas con piscina en este link: thecubanhouses.com/piscina-cuba-casas-con-piscina-en-la-habana-en-alquiler-alberca.html . Allí yo reserve dos veces. Hay muchas casas sobre todo en Miramar y el Vedado que no están alcance de la gente pero en playas del Este se puede hacer un esfuerzo. El país se encamina, espero que a esos estúpidos que gobiernan no le sigan haciendo la vida imposible a la gente que se quiere buscar 4 pesos decentemente y sobrevivir.

    1. Gracias por su comentario, así me actualiza sobre la actividad de albercas. Desafortuanadamente las piscinas que sirvieron de base para este artículo ya fueron cerradas con fuertes multas a los dueños.

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