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Los cubanos se van de paseo III

Mariel_Boatlift_1_smPasado el torbellino político que constituyó la salida de más de cien mil cubanos en la primavera-verano de 1980 a través del Puente del Mariel, la Revolución no paraba mientes y continuaba su marcha cumpliendo su ideal. Nadie puede afirmar que aquella barahúnda de acontecimientos, nuevos para la sociedad cubana, hizo cambiar en lo más mínimo el derrotero trazado. La Revolución seguía enfrascada en cumplir sus mega objetivos, sin prestarle importancia a las cosas pequeñas.

 Con la salida masiva de cubanos, el país se había librado de anti sociales, delincuentes y lumpen que constituían una rémora difícil de arrastrar, aunque también había perdido valiosos profesionales y mucha gente honrada y humilde. 

Es oportuno señalar que desde finales de la década anterior se había llegado a cierto acercamiento diplomático entre Cuba y los Estados Unidos. De ese acercamiento surgió el acuerdo de establecer algún tipo de representación diplomática para canalizar  los problemas que obligatoriamente surgen entre vecinos, sobre todo sin son mal llevados.

Así fue que se decidió abrir oficinas de intereses para ambos países en Washington y La Habana, adscriptas a las embajadas de Suiza en la Habana y de la República Socialista de Checoslovaquia en Washington respectivamente.

Oficin-USAEste clima propició la salida ordenada y definitiva de muchos cubanos hacia Estados Unidos. También se iniciaban las visitas familiares de cubanos al extranjero con boleto de regreso. Las salidas eran autorizadas selectivamente por el gobierno cubano.

El ciudadano que deseaba visitar a un familiar en el extranjero, debía seguir un engorroso trámite burocrático que comprendía además de pasaporte, la carta de invitación, el permiso administrativo y la ansiada tarjeta blanca –especie de pase a bordo que certificaba la aprobación definitiva del trámite de salida. El trámite podía detenerse en cualquiera de esas estafetas y dilatar la salida hasta la eternidad. 

No voy a entrar en detalles sobre los gastos personales, las reiteradas visitas que era  preciso hacer a cada una de estas instituciones en busca de un documento; de una aprobación; y las humillaciones y maltratos infligidos a  los ciudadanos.

Se apostaba en el ámbito nacional a poner en práctica un plan sin precedentes de fortalecimiento del sistema nacional de Salud Pública.

De la misma manera que una década atrás se había articulado un programa masivo de Enseñanza, el de Salud consistía en la construcción de una tupida red de centros asistenciales de atención primaria. Surgía el Consultorio del Médico de la Familia, institución que cubría toda la Isla; se construían nuevos hospitales y se remodelaban los ya existentes. Al mismo tiempo se creaban nuevas facultades de medicina en todas las provincias del país.

medico-cubanoLos resultados de dicho programa no se hicieron esperar. En los años subsiguientes se reflejaban en la medición de indicadores de salud, tales como el aumento de la esperanza de vida de la población y la disminución de la mortalidad infantil; además del enfrentamiento exitoso hasta su erradicación de enfermedades mortales como la tuberculosis; la vacunación masiva de la población y en general en la elevación de la cultura sanitaria de los ciudadanos.

También se inició la creación de nuevos centros de investigación científica y de plantas de fabricación de novedosos medicamentos de última generación, los cuales demandaban del trabajo de especialistas altamente calificados.

Los éxitos alcanzados en la esfera de la salud pública eran certificados por la Organización Mundial de la Salud y colocaban a Cuba al mismo nivel de los países de más alto desarrollo, y en los primeros lugares en el continente americano. A la vez le brindaba la posibilidad al país de contar con una fuerza profesional de médicos, enfermeros y técnicos nada despreciable, los cuales comenzaron a ofrecer sus servicios en decenas de países del mundo.

Muchos han criticado la manera y los recursos empleados en este propósito. Pienso que logros como esos, solo era posible alcanzarlos  de la manera en que Cuba lo hizo.

En el ámbito internacional no vivíamos en una burbuja de cristal. Cuba era un miembro activo del Movimiento de Países No Alineados y ejercía su presidencia desde 1979. No éramos ajenos a los vaivenes de la guerra fría que también mecían nuestra barca.

reaganEran temas cotidianos en las noticias la Guerra de las Galaxias del Presidente Ronald Reagan; las nuevas pruebas balísticas de la Unión Soviética con sus poderosos cohetes portadores y sus submarinos nucleares; los conflictos regionales, que en muchos casos se producían de manera artificial para atemperar la capacidad de respuesta del contrario.   

Daba la impresión de que mañana el país amanecería bajo las bombas. Se elevaba la propaganda patriótica; se crearon las Milicias de Tropas Territoriales y los cubanos nos entreteníamos los fines de semana marchando en los parques o cavando túneles como en los años iniciales de la Revolución.

A alguien en una reunión importante se le ocurrió proponer la patriótica idea de aportar un día de haber anual de los trabajadores para defender la Patria. No importa que la guerra fría pertenezca al pasado, y que los dueños del mundo opten por otros medios de agresión más sofisticados donde tanques y cañones tienen poco que hacer.

Lo que surgió como una presunta iniciativa se perpetuó -como sucede en muchas cosas en mi país- para la eternidad. Hasta ahora, no conozco que alguien haya solicitado se revise la conveniencia de levantar la disposición.

En el año de 1983 tuvo lugar un hecho que estuvo a punto de enfrentar militarmente a Cuba con los Estados Unidos.

La Isla de Granada es un pequeño país situado en el Arco de las Antillas Menores. Su Primer Ministro, Maurice Bishop, amigo de Cuba, se enfrentaba a un conflicto interno que desembocó en un golpe de estado que le costó la vida.

Cuba mantenía en ese país un número importante de colaboradores civiles, principalmente constructores  que se encargaban de edificar obras de infraestructura civil, entre ellas un aeropuerto para el desarrollo del turismo.

Ante la revuelta interna, el gobierno de los Estados Unidos tuvo la justificación precisa para intervenir militarmente en el país con el trillado pretexto de “salvaguardar a sus ciudadanos y sus propiedades”, tal como había actuado en otras muchas ocasiones en este continente.

granadaEn pocas horas, la 82 División de Infantería de Marina con portaaviones y todo lo demás, que “casualmente” cruzaba cerca, desembarcó en la pequeña Isla.

A partir de ese momento se desarrollaron, de manera desenfrenada, una serie de dinámicas que involucraban a los colaboradores cubanos, las cuales se reflejaban con gran dramatismo y exacerbación patriótica en los noticiarios en forma de boletines, como rutinariamente se hace con los partes de la trayectoria de un ciclón.

El país vivía en ascuas. Granada era el obligado comentario en cada hogar, en cada centro de trabajo. A todas luces, se daba a entender que nuestros compatriotas, en un gesto de heroísmo sin igual, habían echado a un lado el pico y la pala y habían tomado el AK 47 y se enfrentaban a los marines yanquis.  

Recuerdo la presencia ante las cámaras de la televisión de un conocido presentador, el cual con voz entrecortada leía un patético mensaje que más o menos decía: “el último reducto ha caído, sus defensores se inmolaron por la patria” 

Al final conocimos cómo realmente habían ocurrido las cosas, y a pesar del dolor y luto por los compatriotas muertos y heridos en combate, o colateralmente, como resultado de la invasión, el cubano de la calle se desquitó de la tomadura de pelo y recurrió al consabido y nunca desterrado choteo. Aún recuerdo la famosa rima: “Si quieres correr veloz, usa tenis Tortoló”

oscar de leonAl igual que en el año de 1970, que para disipar cualquier trauma sicológico en la población por la debacle de la zafra de los Diez Millones, se organizaron los carnavales más fastuosos de todo el período revolucionario en la ciudad de La Habana; y se organizó el Festival Internacional de la Canción de Varadero, ahora hacía su exitoso debut en Cuba el salsero venezolano Oscar de León, el cual con su carisma y conexión con el público, logró que pronto el trauma de Granada pasara a la historia.    

En el ámbito económico las cosas no marchaban mejor. El primer plan quinquenal, aprobado en el Primer Congreso del Partido se había incumplido, y ahora el segundo, aprobado en el Segundo Congreso en 1980, iba por el mismo camino. Comenzaba a pensarse a media voz que la superestructura de instituciones gubernamentales creadas en el país, siguiendo los consejos de la asesoría soviética, era la causante de aquel enredo burocrático en que se debatía el país y que hacía inoperante la maquinaria del Estado.

Como una manera de paliar las carestías de alimentos, principalmente de productos agropecuarios, se autorizó la creación del Mercado Libre Campesino. Fue el primer paso en décadas hacia una incipiente relación mercantil de oferta y demanda entre particulares en el país.

Esta acción, mal organizada y peor controlada por la burocracia, fue derivando en un fenómeno contrario a lo que inicialmente se había pensado. Por lo tanto, se decidió cortar por lo sano y derogar la medida. Como resultado de ello, más de un comerciante fue puesto a disposición de la justicia acusado de múltiples delitos, entre ellos de enriquecimiento ilícito.

En el argot popular surgía “el maseta” para denominar al ciudadano, que de una forma nada ortodoxa, hacía fortuna colándose por los estrechos resquicios que se le habían abierto.

Comité Central de CubaLa dirección de la Revolución creyó oportuno adecentar el país y volver al derrotero ideológico correcto, e inicia lo que se denominó “Medidas de rectificación de errores y tendencias negativas”.

En esos avatares nos encontrábamos cuando la hermana Unión Soviética comenzó a tambalearse. El modelo socio económico que se había mantenido contra viento y marea por casi setenta años, empezaba a dar muestras de agotamiento. La URSS no había podido mantener el tempo   en la carrera de fondo que le imponía el sistema capitalista.

La historia recogía inolvidables hazañas de resistencia y victoria de aquel inmenso país, desde la invasión napoleónica a principios del siglo XIX hasta  la invasión hitleriana en el XX. No obstante un germen interno corroía las estructuras de poder. Pienso que escasas personas en el mundo tuvieron una iluminación o  premonición para predecir la destrucción de la Unión Soviética.

Y como ocurre en la Historia cuando se suceden acontecimientos que son marcados por factores objetivos y subjetivos, en los que la casualidad  aporta el toque de sal final, la envejecida dirección política de la URSS, alejada de los verdaderos intereses y pensamiento de la población que dirigían, no pudo hacer nada para frenar aquella peligrosa combinación de factores, excepto morirse.

El llamado de la parca era irrevocable y absoluto. Y los ancianos dirigentes fueron cayendo en rápida sucesión similar a las hojas amarillentas del  emblemático abedul ruso en otoño.

La música clásica en la radio, los crespones adornando los edificios públicos y los tres días de duelo nacional se convirtieron en algo cotidiano.

Gorbachev-Mikhail-Perestroika-Mi-Mensaje-A-Rusia-Al-Mundo-Entero-Libro-498057847_MLEsta situación le abrió las puertas del poder a Mijaíl Sergueivich Gorbachov, un delfín de cincuenta y tantos años que había crecido a la sombra del árbol del Partido;  y que había sido entrenado para el cargo por su mentor Leonid Ilich Brezhnev.  Mijaíl Sergueivich llegaba al Kremlin  armado de dos poderosos misiles más letales aún que los nucleares intercontinentales: la Glasnost y la Perestroika, los cuales lo convirtieron a la vuelta de pocos años en el sepulturero del Socialismo en su país, y en el resto de Europa.

Las palabras “glasnost” que puede ser traducida al castellano como transparencia y “perestroika” como restructuración u acomodo  eran vocablos extraños en la retórica burocrática del socialismo soviético.

Todos conocemos a qué condujo la interpretación individual de aquellos nuevos términos. Este momento de la historia de la URRS es apasionante y fue decisivo en el desarrollo de los acontecimientos posteriores en el mundo, incluyendo por supuesto a nuestra islita del Caribe.

De aquellos años recuerdo cómo la prensa soviética que llegaba a Cuba, principalmente medios que no respondían a la línea oficial del PCUS como  “Novedades de Moscú”, “Tiempos Nuevos”, “Revista Literaria”, “La Mujer Soviética” y “Sputnik” comenzaban a presentar tímidamente algunas críticas, principalmente sobre el modo de vida soviético y sus deficiencias. En poco tiempo fueron por más e incorporaron a científicos y luego a doctores en ciencias sociales que comenzaban a criticar de manera desinhibida el sistema socialista soviético, el marxismo y el estalinismo.

Spoutnik87PromopetitsEn Cuba cundió la alarma ante aquella nueva línea editorial desconocida, proveniente de la cuna de la Revolución de Octubre y rápidamente se tomaron medidas para restringir la entrada de aquel material subversivo revisionista.

El año de 1989 fue decisivo en el desarrollo de acontecimientos políticos que  cambiaron el mapa geopolítico del mundo. En la RDA es depuesto Erich Honecker y posteriormente es derrumbado el Muro de Berlín.

El resto de los gobiernos socialistas de Europa del Este fueron cayendo como fichas de dominó. El caso más dramático sucedió en Rumania, cuando una manifestación popular convocada por su presidente, se sale de control y se convierte en un levantamiento popular  contrario al régimen. El presidente Nicolae Ceausescu escapa con su mujer y posteriormente ambos, como en la Roma de los césares, son capturados y  fusilados por su guardia pretoriana.   

muro de berlinMientras se desarrollaban estos acontecimientos en Europa, los cubanos, como si viviéramos en otra galaxia, ajenos a lo que sucedía en el Mundo, protestábamos en una fría y lluviosa noche de diciembre  frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos contra la invasión de las tropas estadounidenses a Panamá para capturar al General Manuel Noriega, acusado de narcotraficante.

Cuba terminaba el año 89 con grandes incertidumbres. Nuestros entrañables hermanos ideológicos y colaboradores económicos no podían prestarnos atención porque ellos mismos tenían graves problemas internos. Nadie garantizaba nada  y nuestras exigencias de materias primas, combustibles, alimentos y demás insumos imprescindibles para el funcionamiento de la economía eran incumplidos.

En la última década del siglo XX, Cuba se enfrentaba a la peor crisis económica de su historia. En el mes de agosto de 1990 se hizo un anuncio trascendental: el país pasaba a la etapa llamada Periodo Especial en Tiempo de Paz.

Aquel término aparentemente apacible e inocuo, que en lo adelante marcaría un hito histórico, nos tomó desprevenidos. Pudiera pensarse que los cubanos nos mudábamos en pleno a veranear a los jardines del Palacio de Versalles.

La sociedad cubana acostumbrada a la retórica para la arenga movilizadora de las masas rápidamente la incorporó a su argot.

Pasaba a ser uno más en la mezcla de eufemismos, términos militares arrastrados desde la Sierra, o de aquellos asimilados del socialismo soviético, traducidos del ruso a veces de manera desafortunada.

Han sido muy familiares para el oído del cubano en estos años términos tales como: tarea de choque, emulación socialista, sábado comunista, domingo rojo, trabajo productivo, compromiso emulativo, batalla decisiva, cumplimiento del plan, destacamento de avanzada, columna productiva,  contingente, brigada etc.  

Para cualquier cubano que hoy tenga más de veinte años y haya vivido en Cuba, esos diez últimos años del siglo XX, seguramente le será familiar lo que estoy contando.   

Dicen los sicólogos que los humanos poseemos un mecanismo cerebral que nos hace olvidar los momentos desagradables, las tristezas y los golpes que a los sentimientos les propina la vida, porque de lo contrario,  pereceríamos agobiados y sumidos en profundas depresiones e inseguridades.

Un Grupo humano sometido a carencias tan intensas durante un tiempo tan prolongado, inobjetablemente cargará con heridas espirituales sin restañar por el resto de la vida.

Considero que el Período Especial fue para la historia de nuestro país, lo que muchos historiadores consideran fue  la Edad Media para la Humanidad: una tenebrosa y larga noche.   

En el año de 1990  la sociedad cubana entraba a un oscuro y largo túnel, y tendrían que pasar varios años para que se pudiera divisar algún destello de claridad.

Agobiados por carencias de todo tipo, y sin esperanzas de desprenderse de aquella situación, era comprensible que una parte importante de la población comenzara a hacer sus propios planes. Se acrecentaban los deseos de emigrar a cualquier precio y de cualquier manera. Estaban dadas las condiciones para que se diera la tercera salida masiva de cubanos.

(Continuará…)

 

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